Travesía al corazón del hielo: cómo experimentar la Patagonia sin prisas
El viento patagónico no admite apresuramientos. Aprender a caminar a su compás es la única llave para contemplar los glaciares en su dimensión verdadera.
Texto y fotografía por la redacción de mcdermoto
•Actualizado para la temporada 2024/2025

La pared norte del Perito Moreno antes del arribo de los catamaranes turísticos. Luz de las 07:30.
Índice de navegación
1. El primer encuentro con el Campo de Hielo Patagónico
Llegar al Lago Argentino por la ruta provincial 11 es presenciar cómo la estepa dorada y árida cede abruptamente su dominio frente al bosque andino patagónico. En ese cruce de horizontes aparece por primera vez la masa azul cobalto del glaciar Perito Moreno. No hay fotografía ni pantalla que prepare el oído para el estruendo de un bloque desprendiéndose: suena como un trueno subterráneo que reverbera contra las montañas durante segundos interminables.
La mayoría de los viajeros arriba entre las 11:00 y las 15:00 en excursiones organizadas. Para nosotros, la magia sucede exactamente en los márgenes de ese horario. Dormir en estancias cercanas al brazo Rico permite ingresar a las pasarelas apenas abren las compuertas del Parque Nacional, cuando el aire aún conserva la escarcha nocturna y los únicos habitantes son los cóndores que planean sobre el canal de los témpanos.
«En el hielo patagónico el tiempo no se mide en horas, sino en la velocidad con la que la nieve compactada tarda siglos en convertirse en agua viva.»
2. Los horarios donde el silencio reina
El Parque Nacional Los Glaciares abarca más de 700.000 hectáreas protegidas. Más allá del circuito clásico de pasarelas, recomendamos navegar hacia el glaciar Spegazzini y el Upsala en las primeras salidas náuticas. La navegación entre los témpanos gigantescos —verdaderas esculturas de hielo azul translúcido moldeadas por el agua— revela la fragilidad intrínseca de estos gigantes ante el calentamiento planetario.
Es indispensable respetar las zonas delimitadas. En mcdermoto promovemos la filosofía de «no dejar rastro»: el ecosistema del bosque subantártico es sumamente sensible al pisoteo y los residuos tardan décadas en degradarse debido a las bajas temperaturas.
3. Hacia El Chaltén: viento, roca y senderismo ético
A poco más de tres horas en dirección norte, costeando el lago Viedma, se alzan los pináculos de granito del cerro Fitz Roy y el cerro Torre. El Chaltén, declarada capital nacional del trekking, mantiene todavía el espíritu de las antiguas villas de montaña alpinas. Sin embargo, el aumento de visitantes exige hoy más que nunca una conducta consciente.
- Sendero a Laguna de los Tres: iniciar la caminata a las 05:30 para presenciar el amanecer incendiando las paredes de roca.
- Laguna Torre: una ruta más suave y llana que bordea el río Fitz Roy hasta la morrena donde flotan hielos del glaciar grande.
- Loma del Pliegue Tumbado: la mejor perspectiva panorámica integral si se cuenta con buena condición física y bastones de trekking.
4. Equipamiento imprescindible para climas extremos
El clima en Santa Cruz es célebre por presentar las cuatro estaciones en un solo lapso de tres horas. Para caminar seguro y con confort:
- Sistema de tres capas: primera capa sintética transpirable (evitar algodón), abrigo térmico de pluma o polar técnico, y campera exterior con membrana impermeable y corta-viento.
- Calzado de montaña con suela Vibram: indispensable que esté previamente amoldado al pie; las piedras afiladas de la morrena destruyen calzado urbano común.
- Protección ocular y solar: el reflejo de la radiación UV en el hielo blanco y en los témpanos puede causar queratitis severa sin anteojos certificados de categoría 3 o 4.
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